Comiendo por Nueva Orleans. Bevi Seafood Co.

Fotografía por: Mauricio Oliver

Bevi Seafood Co. ofrece uno de los platillos típicos y originarios de Nueva Orleans: los “boiled crawfish” o cangrejos de río cocidos.

Es un lugar sencillo con un par de mesas y sombrillas afuera y unas siete periqueras adentro.

Te formas y pides tu orden. Rapidito y a lo que vas.

Otras de las delicias que también venden aquí son: cangrejo, camarones, y ostiones fritos.

Es un poco abrumador llegar sin haber comido “crawfish” jamás. La gente llega se forma y pide kilos y kilos mientras los del restaurante anuncian las órdenes que ya están listas a grito pelado.

Yo me fui a apartar una mesa y Mau se fue a formar dispuesto a improvisar y pedir la cantidad de “crawfish” que Dios le diera a entender.

Le logré preguntar rápido a una mesera antes de que fuera el turno de Mau y me dijo que normalmente se debe pedir un kilo y medio por persona ya que hay que considerar que los “crawfish” vienen con todo y caparazón.

Una vez hecho tu pedido, uno de los meseros grita a todo pulmón tu nombre y te entrega tu orden.

En nuestro caso ordenamos: dos charolas gigantes con “crawfish”, salchichas, papas, elotes y ostiones fritos.

Los “crawfish” son unos crustáceos de un rojo vibrante que parecen mini langostas y que están en temporada de enero a julio.

“Crawfish”

Honestamente, al principio nos quedamos pasmados sin saber cómo comerlos.

Discretamente nos pusimos a ver a los de otras mesas y a intentar imitarlos.

Una vez que comprendes que tienes que estar dispuesto a ensuciarte las manos, todo comienza a ir viento en popa.

Primero, se debe de sostener el “crawfish”, girar y remover la cabeza. Luego, se debe de inclinar la cabeza del animal hacia la boca y succionar (en serio, es la parte más rica). Después, se debe de girar la cola y sacar la tripa y finalmente, sacar el cuerpo.

Los “crawfish” se hierven vivos con hojas de laurel, sal, pimienta roja, pimienta de Jamaica, semillas de mostaza, semillas de cilantro, semillas de eneldo, pimienta negra, clavos de olor, apio, limón, ajo y cebolla, entre otros ingredientes más.

Por lo anterior, su sabor es explosivo. Sabe a mar y a umami, pero no es nada empalagoso. Un sabor nuevo e increíble que jamás había experimentado.

Las especias intensas se sienten en cada bocado pero no pican, ni le dan un sabor sobre condimentado a los “crawfish”.

Es impresionante ver a la gente pelar un “crawfish” tras otro, hasta que uno empieza y se da cuenta que es imposible parar hasta terminar.

Además, las papas, las salchichas y los elotes dulces son un gran complemento.

Me debo haber comido dos kilos de “crawfish” yo sola.

Los ostiones fritos son una gozada también. La manera en la que están cocinados les da un sabor muy distinto y original y te los comes con puré de papa y salsa picante. Im-per-di-bles.

Ostiones fritos

Tristemente, no conozco un solo lugar en México que tenga este tipo de comida, así que no tendré otra opción que regresar pronto a este paraíso de sabor.

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